Cómo presentarle un bebe a un perro

Amamos a nuestros perros, tanto que para muchos sus perros son considerados miembros de pleno derecho en la familia. Y ese estatus privilegiado no debería cambiar cuando llega a casa a un bebé recién nacido que pasará a ser uno más en el hogar. Pero, según los expertos, los padres deben prepararse y establecer nuevos límites cuando presentan un bebé a su perro.

Preparar a su perro antes de traer a casa a su bebé (preferiblemente meses, no días o semanas antes) ayuda mucho. Y no lo decimos nosotros, sino que es una recomendación habitual entre los expertos que ayudan a los perros y a los niños a vivir juntos. Cuanto más tiempo se tenga para preparar a su perro para la llegada del bebé, más posibilidades tendrá de tener éxito. Cuando las cosas cambian lentamente, todo funciona mucho mejor.

Los padres, aunque tengan las mejores intenciones, si no están preparados pueden cometer algunos de los siguientes errores al relacionar bebés y perros. Esto es lo que no hay que hacer.

No fuerce la interacción.

No se trata de coger al bebé y empujarlo hacia el perro, sin tener en cuenta ciertos mensajes corporales de la mascota. Si el perro se aleja, nos está comunicando que no está cómodo con esa situación en ese instante concreto.

En lugar de eso, invite a su perro a ver y oler al bebé, y deje que se acerque cuando él lo considere. Nunca se debe de llevar el bebé hacia el perro. Permita a la mascota que elija el momento en el que se sienta más cómodo para ello.

Del mismo modo, no permita que su pequeño se acerque al perro cuando el bebé empiece a moverse. Es imprescindible enseñar a los bebés desde el principio que siempre llamamos al perro para que sea él quien se acerque a nosotros. Hay que evitar que los niños acorralen al perro, que se le acerquen mientras duerme, o que lo atrapen, agarren o le causen molestias.

No aísle al perro de la familia, pero continúe proporcionándole un refugio seguro.

Proporcione algo como una caseta para perros, una puerta o una correa, para que se sienta cómodo observando al bebé desde una distancia segura.

No se trata de separarlos, sino que estén en un espacio en el que se sientan seguros y a salvo. Tienen que poder cruzar la mirada, ver al bebé en todo momento, puesto que la intención es que se trate de un proceso inclusivo. No le ponga en una habitación a puerta cerrada.

No apoye a su bebé contra el perro para sacar una foto.

Siempre puede parecer un momento adorable, pero poner al bebé sobre o contra el perro pone al niño en riesgo de ser mordido. En su lugar, que el padre sostenga al bebé mientras el perro está sentado evitando cualquier contacto. Otra opción es que el padre se mantenga entre el perro y el bebé para hacer la foto.

Del mismo modo, evita el contacto cercano entre el bebé y el perro, ya que los perros pueden ser impredecibles.

No permita el acceso del perro a la zona de juegos del bebé.

El perro necesita saber que la zona de juegos y la habitación del bebé es un territorio prohibido para él, de lo contrario podría masticar cosas, meterse en la caja de los pañales o romper la cuna.

Si se va a permitir al perro acceder a esta zona, que únicamente pueda entrar allí cuando los padres estén presentes. De lo contrario, mantengan la puerta cerrada.

No regañe a su perro cuando esté siendo curioso.

Por supuesto que el perro es curioso, un nuevo humano en miniatura siempre es intrigante. Sólo recuérdale al perro lo que quieres que haga. Si el perro se acerca y quiere oler al bebé, permítele que lo haga. No se les ha de corregir sólo porque sean curiosos.

Antes de que el perro se encuentre con el bebé, deberías presentarle artículos que le enseñen el olor, la imagen y los sonidos del bebé, como loción para bebés y pañales, por ejemplo. O bien, puede reproducir audios con sonidos de bebé para que el perro se desensibilice a ellos. En el hospital, antes de que el niño llegue a casa, puede limpiar al bebé con una manta y luego enviar esa manta a casa con alguien para dársela al perro, de modo que pueda conocer el olor del bebé de forma anticipada.

No malinterprete el lenguaje corporal y el afecto.

Si su perro está lamiendo al bebé pero su cuello está estirado, está comunicando que quiere más distancia. Ten claro que no todos los lametones pueden considerarse besos.

De igual forma, si un perro le gruñe al bebé, no significa necesariamente que sea agresivo. Piense en el gruñido de un perro como el llanto de un bebé, te estará diciendo: «Estoy incómodo. ¿Puedes ayudarme con esto?»

No debemos desoír los gruñidos, porque esa es la advertencia que suele venir antes de una mordida. Si prestas atención a las señales de estrés del lenguaje corporal, puedes prevenir una situación de riesgos y accidentes.

Es aconsejable limitar o evitar lamer dentro de lo posible. Aunque un perro lamiendo afectuosamente a un bebé puede parecer lindo, sin duda se trata de un traspaso de gérmenes entre el perro y el niño, y los bebés tienen sistemas inmunológicos delicados durante los primeros meses de vida.

No deje al bebé y al perro sin supervisión, nunca.

Incluso sólo 30 segundos para ir al baño o contestar el teléfono puede poner en peligro al bebé. O te llevas al bebé o al perro contigo. Y el adulto supervisor debe estar alerta y atento, y no distraerse.

Si vas a acostarte en el sofá con el bebé encima de ti, asegúrate de que el perro esté en su casa o detrás de la puerta, porque muchas veces nos quedamos dormidos en esa posición y no mantendremos la guardia.

Además, nunca dejes que los bebés y los niños pequeños jueguen con tu perro sin supervisión. Podrían molestar y provocar al perro tirándole de la cola, subiéndose en ella, o agarrándole las orejas, dejando al perro sin otro recurso que defenderse.

Mantenga al bebe alejado de la comida, los juguetes o las golosinas del perro.

Ya sabemos que los perros son muy territoriales y que el bebé se adentre en estos terrenos puede suponer que el animal lo advierta como una intrusión.

Queremos que los niños respeten a los perros, y que los perros respeten a los niños. No queremos que ese bebé le quite cosas al perro y lo ponga en una posición insegura. Además, la comida de perro y las cosas que los perros mastican pueden albergar gérmenes que hacen enfermar a los niños. Es una situación común cuando los niños se encuentran en la fase en la que introducen todo lo que está a su alcance en la boca.

No espere que tu niñera vigile tanto al niño como al perro.

Cuando estés fuera de casa, es un buen momento para dejar al perro en una zona a puerta cerrada con comida, o ponerlo en una caja o caseta en otra parte de la casa. Quizás, si a su perro le gusta ir a la guardería canina, sea buena idea reservarle un lugar mientras usted va a estar fuera de la casa.

No podemos esperar que todas las niñeras tengan conocimientos de educación canina y sepan tratar con un perro. Su trabajo es cuidar únicamente del bebé.

No castigue al perro por nada relacionado con el bebé.

Hacer esto podría crear una rivalidad, y podría causar que su perro asocie al recién llegado con algo desagradable. En su lugar, utilice el refuerzo positivo para los buenos comportamientos y haga todo lo que esté a su alcance para anticiparse a un posible problema entre ellos. Si el mal comportamiento se convierte en un problema recurrente en su perro, hable con su veterinario o con un especialista en educación canina certificado.

Finalmente, no descuide a su primer «bebé».

El nuevo bebé humano se convierte naturalmente en el centro de atención, pero eso puede dejar a otros miembros de la casa, incluyendo a su perro, sintiéndose abandonados y no queridos, y tal vez actuando para llamar la atención. Así que haga un esfuerzo extra para darle a su perro amor y tiempo. Si mamá está especialmente pendiente del día a día del perro, por ejemplo, debería tener unos minutos para sacarlo a pasear mientras el bebé está con papá. De esta forma, la mascota no la echará de menos.

Nota: Si va a salir a pasear con el bebé y el perro, no ate la correa al cochecito. Si su perro trata de perseguir algún objeto o se cruza con otro perro extraño y se produce un enfrentamiento entre ellos, el bebé estaría en peligro.

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